Sé que probablemente cuando haya terminado de
escribirte esto puede que ni siquiera estés viva. Solo habrías entendido un par de
frases o quizás palabras sueltas. Pero no nos engañemos: los idiomas nunca
fueron ninguna barrera. No puedes hacerte una mínima idea de lo mucho que voy a
echarte de menos. Ojalá pudieras haber recibido esa última carta que nunca llegó
a tiempo. Y que cuando menos me lo esperase, la pesada de la cartera tocara el
timbre con tu respuesta. La que yo te enviaría sería muy breve, pondría
solo "Hasta luego, te quiero". Porque sé que tarde o temprano nos reencontraremos. Pero ahora mismo eso no me consuela. Siento una impotencia que supera los 2.377,82 km que nos
separan. Soy consciente de que la muerte es ley de vida, pero es que todavía no
termino de aceptar imposiciones de un cabrón desconocido -vas a tener que
perdonarme, pero no encuentro otro adjetivo menos malsonante- que llega
dispuesto a quitar vidas sin importarle nada. Te prometo que cumpliré esa meta
que, desde hace tanto tiempo, te dije que me había propuesto. Espero que tú algún
día me enseñes de tener un nivel alto de noruego, porque no pienses que voy a
malgastar el dinero en un manual o un profesor sin tenerte aquí. No te vas a
librar, y advierto desde ya que los idiomas no son uno de mis puntos fuertes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario