Yo también sobreviví a la ULL



Hoy se cierra una etapa importante de mi vida y empieza otra que lo será más aún. Todo comenzó con esa tan famosa y temida Prueba de Acceso a la Universidad afrontamos la mayoría de estudiantes. Inexplicablemente siempre he sido una alumna pesimista, de esas que cree que pese a haber estudiado y saberse todo el temario suspenderá -pero que acaba sacando buenas notas para terminar desquiciando a las personas que dijo que no aprobaría-. Quizás por eso asimilé que nunca me daría la nota de corte necesaria para entrar en Periodismo y que tendría que conformarme con estudiar algo que no me apasionaba tanto. Pero no fue así.

-¿Por qué quieres ser periodista?
Esa es la pregunta del millón, la que me ha perseguido todos los cuatrimestres gracias a los "originales" profesores que he tenido. Algunos compañeros no lo tenían claro -unos a día de hoy no sabrían contestarla-, a otros les motivó un acontecimiento como los atentados del 11 de septiembre de 2001 para querer dedicarse a estos y, otros simplemente admitían estar ahí por estudiar algo. Antes se me hacía difícil seleccionar una razón en concreto, hoy me quedaría con solo una: ayudar a que se supiera la verdad. El problema es que este concepto es bastante subjetivo y está ligado estrechamente a intereses políticos, económicos, empresariales y sociales. Los medios de comunicación están llenos de manipulaciones y provechos personales.

"El verdadero periodismo es intencional se fija un objetivo e intenta provocar algún tipo de cambio. El deber de un periodista es informar de manera que ayude a la humanidad y no fomentando el odio o la arrogancia. La noticia debe servir para aumentar el conocimiento del otro, el respeto del otro. Las guerras siempre empiezan mucho antes de que se oiga el primer disparo, comienza con un cambio del vocabulario en los medios. En los Balcanes se pudo ver claramente cómo se estaba cocinando el conflicto", comentó el historiador Ryszard Kapuściński.

No puedo estar más de acuerdo con él. Sigo queriendo ayudar a los demás de alguna forma, de lo contrario mi vida tendría poco sentido. Pero el hecho de comunicar del modo más neutral sencillo lo que acontece no es suficiente.  La sociedad debe cambiar; pero para eso las personas tienen que cambiar su mentalidad; lo que a su vez implica que los consumidores de los medios exigir una mayor calidad; los gobiernos tomar medidas responsables, etc. Se trata de una cadena bastante compleja en la que todos tendríamos que intervenir.

La "Pirámide" se convirtió en mi segunda casa durante un período de cuatro años. Ayer me parecía que transcurrían con lentitud, cuando lo cierto es que se han pasado volando. Desde el primer día que entré a la ahora denominada Facultad de Ciencias Políticas, Sociales y de la Comunicación tuve claro mis objetivos fundamentales: aprender, estudiar, progresar y finalizar mis estudios. Pero durante esta época he tenido la oportunidad de conocer a muchas personas para bien y para mal.

En cuanto a profesores me quedo con aquellos que no se han limitado a desempeñar su trabajo de la forma más óptima posible, sino que encima han acabado convirtiéndose en puntos de apoyo, motivándonos al recordar que aunque acceder a un puesto de trabajo es difícil no es imposible y que en nuestra disciplina existen muchos nichos de mercado. Nunca me voy a olvidar las clases impartidas por Samuel Toledano, María Dolores Meneses, Humberto Hernández, Patricia Delponti, Javier Obregón, David Fuentefría, José Luis Zurita, Ana Garrido y Benigno León. ¡Gracias por todo!  

Creo que en cada fase de nuestras vidas entra y sale gente constantemente. Así que mi filosofía ha sido tratar de ser cordial con todos mis compañeros -no sé si lo habré conseguido, pero me doy por satisfecha- y no concentrarme en conseguir amistades -en los tiempos de falsedad que corren no se le puede considerar amigo a cualquiera-. Sin embargo, sin darme cuenta pienso que he acabado haciéndolas. La lista es reducida, pero la calidad humana lo compensa muchísimo.

-Aída simplemente es un puntal y alguien con quien opino que me he complementado genial. Admiro la paciencia que ha tenido para soportarme en cuatro años, supongo que no le ha quedado más remedio. Siento los efectos secundarios derivados de mi insomnio, pero mira que nos hemos reído...La aventuras siempre están aseguradas con ella.

- Leonor es de esas personas que tienen un gran sentido del humor y que hacen que todo resulte más ameno. Es capaz de sacarte una sonrisa con las cosas que menos te esperabas. Por otra parte, es una persona con la que se puede mantener conversaciones muy interesantes sobre cualquier cosa gracias a su propio criterio y forma de ver el mundo.

-Natalia R. ha sido la compañera perfecta. Nunca podré entender cómo narices podía tener unos apuntes tan bien elaborados, rozando la perfección. Lo que más destacaría de ella es su madurez, optimismo y capacidad de trabajo.¡Ojalá hubiesen más personas como ellas!

-Carolina es de esas con las que puedes mantener conversaciones y debates realmente interesantes (más si tratan sobre cine y, en especial, de Audrey Hepburn). Me encanta lo independiente que es y que cuando puede es de las que te ayudan sin esperar  a recibir nada a cambio. ¡Buena gente!

-Wanda ha sido toda una sorpresa para mí. Se trata de una de las personas más responsables y maduras que he conocido. El alto grado de concienciación que tiene en cuanto a los problemas existentes en la sociedad es increíble. Por eso aspira a convertirse en la discípula de Kapuściński y recorrer el mundo para ayudar a los demás. No me cabe duda de que en el futuro acabaré con más de un libro escrito por ella.

-Claudia es una grande. Es de esas personas que merece la pena conocer a fondo -yo todavía estoy en proceso- y una increíble aventurera.  

-Víctor está loquísimo, eso es lo que le hace ser tan especial.

Gracias a todos por haberme hecho este largo recorrido mucho más entretenido y agradable, no saben lo que les aprecio. Igualmente agradecer a mi familia -en especial a mi madre, a mi hermana y a mi prima Sara- todo su apoyo incondicional y ayuda.

¡A por nuevos retos!

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